El mayor caradura

En medio de los cruces entre el intendente de Santa Rosa y el diputado Saadi, apareció el lord capitalino, intentando dar clases de moral.

Más allá de la evidente falta de ética, del conocido intendente Santaroseño, además de su apego a respetar poco la ley y evitar cumplir con uno de los roles esenciales de todo funcionario público, que es el de rendir cuentas de sus actos y dentro del mismo como utiliza los recursos financieros del estado, viene al caso recordar un dicho bien argentino , del campo más precisamente, que dice, que "no hay hediondo que se huela" y ese parece ser el caso de Raúl " Za-zá" Jalil, que envalentonado en aprovechar que se trata de Elpidio, al que todos le pegan fácilmente, le disparó munición gruesa, " total es Elpidio" y dijo; “Me parece que el intendente( por Guaráz)no está en sus cabales y debería serenarse. Los diputados nacionales votaron la reforma previsional priorizando los intereses de la provincia y los del propio Bañando de Ovanta que Guaraz administra. Pero más allá de eso, acá la cuestión de fondo es que el intendente no ha rendido cuentas y se puso en rebeldía ante el Tribunal de Cuentas. Esto es inaudito. Todos los intendentes debemos rendir cuentas de nuestras administraciones porque administramos recursos públicos", exhalo Jalil.

Vale la pena detenerse, en medio del bolonqui que se desató contra las amenazas que esgrimió Guaráz, de destapar ollas, lo que le valió el repudio generalizado porque el pobre intendente del este catamarqueño tiene menos pedigree que perro de la calle, Pero claro, " Za-zá", como se sabe, no orina agua bendita de ninguna manera.

Las rendiciones que le pide a su colega Guaráz, haga ante el Tribunal de Cuentas, no es precisamente lo que él a través de casi 7 años de gestión realizó, En el Tribunal de Cuentas no piensan lo mismo de su gestión. Si bien embarullados por expedientes con cierta y sospechosa prolijidad, distan de obras poco claras en sus rendiciones, otras que se repiten anualmente, o fondos proyectados presupuestariamente en varios periodos y luego esos recursos desviados a engrosar obras y compras por otros item, no previstos, más obras ejecutadas por familiares violando la Carta Organica Municipal, La ley de Contrataciones del Estado, la Constitución de la provincia, etcétera, sumado a un exponencial ritmo de crecimiento patrimonial, lo convierten en el menos indicado para justipreciar la comparecencia de funcionarios, incluso la de Guaráz, es decir, estamos ante el mayor caradura.


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